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Aquí están encendidos y uno al lado de otro. Es la única forma honrada de comparar un OLED con un QLED: las fichas técnicas de los dos suenan bien y no se parecen en nada cuando los ves juntos.
Antes de elegir pulgadas, mide dos cosas: la distancia del sofá a la pared y cuánta luz entra en la sala. En Jávea lo segundo pesa más que en casi ningún sitio — un salón orientado al mar a mediodía tumba a un panel corriente, que se queda lavado y lleno de reflejos. Contra eso solo hay dos cosas, y las dos están en las gamas altas: brillo de verdad y un buen tratamiento antirreflejos. Por eso en un salón muy luminoso suele ganar un QLED o un mini-LED, y en uno que se puede oscurecer no hay nada como un OLED. Cuál es tu caso se ve aquí en dos minutos, con los dos encendidos delante.
Lo montamos nosotros: soporte de pared, sintonización de canales, y el viejo se lo llevan nuestros repartidores. Si además quieres que se oiga como se ve, tenemos barras de sonido y Sonos para escucharlas antes de decidir.